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PINTURAS BLANCO Y NEGRO.

 


Las pinturas de Manzur, a menudo parecen representar una escena de algún drama desconocido, cuya acción ha quedado congelada ante nuestros ojos; sin embargo su arte no cae en la trampa facilista de lo literario o lo narrativo. Este es el tipo de artistas que han participado en un gran número de exposiciones individuales y colectivas tambien ha sido merecedor de un sin fin de distinciones internacionales.

En 1961 ganó el "Premio Guggenheim", en 1962 el " I Premio Fundación Guggenheim" en Nueva York. En 1964 ganó una beca para estudiar en el Pratt Graphic Art Center, otorgada por la OEA.

 

 

Así Manzur nos hace ver, no con los dos ojos la misma escena, sino con cada uno a la vez y simultáneamente, imágenes distintas, i mágenes a veces repujadas, a veces talladas a golpe de cincel, trabajadas como si fueran hechas a golpes de buril; Pero no hay nada táctil, las imágenes se descomponen y se recomponen como en un calidoscopio, no con la retina, sino de la remota e interior región de los sueños.

 

 

Y es que Manzur pinta la piel y el alma de las cosas. Esta doble visión es nueva en el arte de la pintura, aunque no en el cine o el video en que con medios mecánicos es posible lograr esta simultaneidad. Pero la superioridad de la obra de Manzur radica en que esta es una pintura hecha con las manos.

Y esa magia, a ese duende no es posible alcanzarlo con ningún medio digital o mecánico. Él sumerge a uno en la exquisita verosimilitud de la imagen, y "nos engaña" transformándola como un prestidigitador, siempre con la gracia e ironía del maestro.

 

 

 

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Elaborada por : Jasleidy Corredor Pinzón (jascopi@hotmail.com) Colombia.